Mostrando entradas con la etiqueta noticias falsas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta noticias falsas. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2020

Bill Gates y la infodemia


Apretamos el acelerador

Por Silvia Irene Merino

 

El ACELERADOR comenzó en abril del 2020, en un acto donde participaron Organización Mundial de la Salud  (OMS)   , el Presidente de Francia, la Presidenta de la Comisión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates, reúne a gobiernos, organizaciones de la salud, organizaciones civiles, empresas, científicos y filántropos, todos unidos con la intención de acabar con la pandemia. 

Uno de los principios rectores del proyecto apunta al diagnostico y tratamiento de las enfermedades. El objetivo acelerar el desarrollo y la provisión equitativa de los tratamientos para todas las etapas de la enfermedad, a fin de garantizar que sean accesibles para todos, independientemente de la ubicación geográfica y el nivel de recursos económicos

Otro de los ejes del Acelerador es la promoción de la  inmunización de la población,  con el fin de  “garantizar que las vacunas se desarrollen lo más rápidamente posible, que se fabriquen en los volúmenes adecuados sin hacer concesiones en materia de seguridad y que se hagan llegar a quienes más las necesitan”

Ante tal  evento No Faltó la manipulación sobre declaraciones de Bill Gates referidas a la inversión de las vacunas. Una Fake News circulo en Reino Unido afirmando que tanto el virus como la vacuna ya estaban patentados por la fundación Gates.  Como así también un recorte de una entrevista, publicada en Alemania donde inserta en la opinión publica la idea que el filántropo obtiene un beneficio elevado por la fabricación de las vacunas.

Bill Gates  estuvo en el centro de teorías conspirativas que circularon en redes sociales, mereciendo un capítulo aparte. La leyenda cuenta que el virus fue creado por el imperio de Gates para luego implantar a través de la vacuna un micro - ships,  para etiquetar y geolocalizar a la población, logrando el dominio de las personas en todo el mundo.

Coronavirus: la charla TED de Bill Gates en la que pronosticaba una crisis similar a la del covid-19                    adelantando el escenario que hoy tiene al mundo en vilo y cual seria la posible solución.

Las noticias falsas aparecen en las redes, puede observarse que manejan  argumentos dirigidos al miedo, a la vulnerabilidad psicológica, a la desconfianza, utilizan recursos que impacten para su mayor circulación.

Ahora bien,  dejando de lado las Fake News, la situación actual del ámbito científico despierta en la población una serie de interrogantes sobre la vacuna contra el Covid 19. Entre las inquietudes surge en diferentes ámbitos, cuestionamientos sobre  cuantas dosis serán necesarias para combatir la pandemia?, en que tiempo se realizara la producción de la misma?, a quien será destinada?  Como realizaran la distribución? Quien se beneficia? Quien se perjudica? . Serán incógnitas develadas cuando logren conseguir la vacuna. Si esta comprobado que esta pandemia es muy diferente a las anteriores que ha sufrido el mundo. Hasta el momento todos los gobernantes tuvieron que poner en marcha el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, como herramienta de protección de la salud publica.

En fin el Covid 19, existe. No es invento de las redes sociales. Esperemos que pronto pueda encontrase una solución a la pandemia.

Hasta el momento el mejor tratamiento es seguir los consejos de los profesionales médicos, y las medidas preventivas de portales oficiales.

Te puede interesar escuchar algunos tips de la Profesora  Bianca Racioppe docente la facultad de Periodismo – UNLP,  para evitar la propagación de FAKE NEWS.



Frente a la infodemia, la recomendación es: NO LAVARSE LAS MANOS



Por: Alejandro Ippolito

En la dimensión artística, la literatura primero y la cinematrografía después nos han otorgado la visión de múltiples escenarios distópicos donde la supervivencia del ser humano se ve amenazada por la aparición de diferentes plagas y desastres que prometen la extinción de la especie y la mutación del planeta en favor de la naturaleza, una especie de regresión a un estado planetario primigenio de belleza desbordante, pureza en el aire y claridad en el cielo, aguas cristalinas y animales recorriendo las ciudades desérticas con total libertad y sin temor al peor de los primates.

Son cuantiosas las muestras que han dado la literatura y el cine como expositores involuntarios de una especie de “periodismo de anticipación” que posiblemente haya disfrazado de entretenimiento ficcional una lectura inteligente de la realidad y una proyección llamativamente exacta de diversos sucesos posteriores. Profecías que pueden basarse en el agudo sentido de observación de autores geniales o en un sencillo ejercicio de la decepción y el pesimismo que surge del mero reconocimiento de la historia de la humanidad con su proverbial tendencia a repetir y fortalecer sus desaciertos sin terminar de reconocer su rotunda fragilidad.

Si reversionáramos el tango Cambalache deberíamos decir que ‘la pandemia nos ha igualao’ y nos ha invitado de mala manera a un supuesto encierro en el cual, quizás, encontremos la libertad perdida en nombre del progreso. Pero el COVID-19 no recorre en soledad los laberintos terrenales, hay otras pandemias que también nos destruyen pero con formas más sutiles, amenazas a las que tristemente nos hemos acostumbrado a tal punto de confundir el veneno con nuestro alimento cotidiano.

Tal es el caso de la denominada infodemia, un proceso viral que inunda las arterias comunicacionales con información maliciosamente falsa y que corrompe los sentidos al punto de provocar en las personas reacciones contrarias a sus propios intereses.

Los infectados de infodemia se reconocen por difundir ideas sin sustento, frecuentemente disparatadas y que no toleran el más mínimo análisis. La infodemia provoca el efecto de un espejo mentiroso en donde no se refleja lo que existe sino lo que se desea y ese deseo mayoritariamente responde a la falta de conocimiento o al gusto adquirido por el escándalo y el sensacionalismo como productos de consumo mediático.   

Las recomendaciones para combatir la infodemia - que es anterior al COVID-19 y lamentablemente podemos prever que continuará vigente después que la pandemia se disuelva - tiene algunos puntos en común con el virus que puso al mundo en cuarentena. En principio hay que evitar la proximidad con personas posiblemente infectadas por haber tenido contacto con fuentes comprobadas de desinformación. Hay que tomar distancia, una distancia reflexiva frente a los contenidos informativos que nos permita reconocer los síntomas de una noticia maliciosa – síndrome de fake news – como la ausencia de fuentes comprobables, autores inexistentes, redacción errática y con errores gramaticales llamativos; entre otras cualidades negativas.

La proximidad con nuestros seres queridos puede ser riesgosa, es habitual que la infodemia se propague entre nuestros contactos más cercanos en donde la confianza en ellos permite el ingreso de la información falsa. El uso del barbijo comunicacional nos permite protegernos y proteger a los demás de las expectoraciones discursivas apócrifas, impulsos similares a una tos persistente sin otra sustancia que el trascendido, el rumor y la falacia.

La infodemia, al igual que el coronavirus, suele permanecer flotando en el aire por algún tiempo y por eso es necesario tomar todos los recaudos para no quedar expuestos a sus efectos. Partículas que no se reconocen a simple vista, con un poder de propagación muy importante y que requieren del análisis de especialistas para ser reconocidas.

Pero no alcanza con la descripción diagnóstica, la enumeración de particularidades y el recuento de víctimas y efectos. Resulta imprescindible producir la sustancia que actúe como antídoto frente a la infodemia  Por eso la recomendación es “no lavarse las manos” en este caso, no desentenderse ni considerar que la infodemia es parte de la lógica dinámica de uso de los medios y las redes sociales o que no se puede hacer más que enumerar casos y contabilizar contactos infectados. En tiempos en que lo viral se ha transformado en sinónimo de éxito, la tarea es instalar protocolos de acción frente a la información que se consume, acciones simples que pueden desbaratar la circulación de noticias maliciosas y purificar el aire en favor de todos.

En tal sentido estamos trabajando, desde las aulas y los espacios de investigación, para conocer en profundidad las características de esta pandemia desinformativa, para poner en valor el discurso científico por sobre las suposiciones y los trascendidos, para devolverle al conocimiento el lugar que los medios le quitaron en favor de la simpática ignorancia y reconfigurar el rol del periodismo como recopilador y decodificador de hechos concretos ante la sociedad y no como reproductor de mensajes que solo abastecen intereses corporativos y privados.

Estamos en el peor momento, pero también estamos en el mejor lugar.


domingo, 19 de julio de 2020

¿Cómo reconocer una fake-new?


                        Por María Victoria Cisterna



Tanto en tiempos de COVID-19 como en la “normalidad” abundan noticias de procedencia extraña o falsa. Es importante saber reconocer cuándo estamos frente a una para no caer en la desinformación y el engaño mediático.

Muchas veces al leer una noticia en un portal confiamos plenamente en la veracidad de su contenido. Pero esto que estamos leyendo, ¿es 100% real? ¿Cómo me doy cuenta cuando algo no lo es? Algunas claves a tener en cuenta:
  •          No leer únicamente el título en una noticia. Es importante hacer una lectura del cuerpo de la misma, ya que muchas veces los títulos suelen estar redactados para atraer lectores y no estar contando toda la eventualidad.
  •          Cualquiera sea el dato que la noticia aporta, hacé una búsqueda en internet de más información al respecto. Si es falsa, probablemente ya la han desmentido.
  •          Seguramente se menciona algún/a profesional: verificá que sean personas reales, no inventadas.
  •          Si se habla de un estudio “prestigioso”, podés rastrearlo por internet y comprobar que efectivamente existe. Si encontrás la fuente en una página web pero todavía te genera dudas, podés ponerte en contacto con los autores, de los que seguramente figurarán sus datos en el o los artículos. “La mejor prevención es ponerse en contacto con la presunta fuente”. (Cobo, S., 2012).
  •          ¿Tiene errores de ortografía graves? Es probable que estemos ante una noticia falsa. Ningún comunicador está exento de cometer faltas ortográficas, pero lo cierto es que incluso Google le da menos credibilidad a los sitios con faltas de ortografía.


Dentro de una página web hay ciertas marcas que nos pueden hacer considerar la presencia de una fake-new, y hasta pensar que el sitio es falso. A veces las URL son parecidas y no lo notamos, pero cambió una letra y ya es un sitio distinto. Otro aspecto importante a considerar es la presencia de la información de contacto y propiedad de la web, ya sea una persona o empresa. Si hubiera un nombre, se puede rastrear por redes sociales o simplemente internet para verificar su veracidad. 

Desenmascarar fake-news es toda una habilidad que supone el “desconfiar de todo”. Quizás suene un poco exagerado, pero hay páginas o redes sociales que parecen “oficiales” o que brindan información de calidad y simplemente son perfiles falsos.

La clave es estar atentos a todo lo que nos rodea, verificar los sitios que visitamos y si, ser un poco desconfiados. Es la forma de no caer en la desinformación.

jueves, 9 de julio de 2020

Esta cura del COVID es unAJOda

Agustín Alvarez Navas


Entre tantas noticias falsas que circulan, la cura del Coronavirus mediante la ingesta de ajo continúa vigente por culpa de artistas, políticos y otros famosos que creen en las propiedades sanativas de los alimentos.


Todo comenzó cuando aparecieron mensajes de WhatsApp y posteos en redes sociales anunciando que los infectados por COVID-19 podían curarse comiendo ajo en ayunas o diluyéndolo en un té.


Las publicaciones crecieron rápidamente. El aval brindado por supuestos médicos y especialistas colaboró con la expansión. Paralelamente, personajes famosos difundieron la noticia en diversos medios de comunicación. Entre ellos, el actor mexicano Alejandro Tommasi y el político colombiano Ubeimar Delgado.



Tuits de Ubeimar Delgado

La fantasía del remedio casero culminó con las réplicas de la Organización Mundial de la Salud y otras reconocidas entidades, las cuales desmintieron la información. Aunque destacaron las propiedades del ajo para fortalecer las defensas del cuerpo, indicaron que NO CURA el Coronavirus.


Es más, ningún alimento es sanador. Muchos ayudan a mejorar la salud pero está científicamente comprobado que no salvan enfermedades, ni previenen infecciones. Por supuesto, el ajo tampoco.


Tuit de la Organización Panamericana de la Salud


Quizás la ilusión de acabar fácilmente con la pandemia fue la responsable de semejante repercusión mediática. Sin embargo, el público debe conocer la verdad. No es joda, las 'fake news' o 'bulos' son enemigos en estas situaciones.