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martes, 21 de julio de 2020

Las fake news explicadas en tres documentales

Por Sofía Sandoval


La pandemia por coronavirus inauguró el concepto de infodemia: una reproducción pandémica de las noticias y la información que muchas veces procede de fuentes poco confiables y que motiva a los ciudadanos de todo el mundo a compartir como ciertas una serie de noticias falsas que terminan por generar angustia, pánico y hasta la toma de decisiones drásticas.

Sin embargo, las noticias falsas o fake news no son un concepto nuevo. Por el contrario, la reproducción de información poco confiable se dio también durante la tradición oral o a partir de la creación de la imprenta. La diferencia radica en que, en la actualidad, gracias al desarrollo de Internet y la masificación del acceso a través de teléfonos inteligentes, el caudal de estas informaciones creció de manera exponencial.

A continuación se listan tres documentales de distintos medios de comunicación que indagan en el concepto de las fake news, en los riesgos que implican para la sociedad y en las herramientas disponibles para combatirlas.

La cadena alemana DW emitió el año pasado un documental que explica el concepto y muestra su incidencia en la política y los procesos electorales de India y los Estados Unidos.




Los españoles a cargo de El Diario abordaron el tema de las fake news en su sección "¿Cómo y por qué?", en el que utilizaron la neurociencia para comprender por qué la gente cree en estas informaciones.



Por último, el orador y analista en seguridad de información Maximiliano Macedo se presentó en el ciclo TEDx con un discurso en relación a las noticias falsas y las consecuencias que tienen en la sociedad.








lunes, 20 de julio de 2020

Bill Gates y la infodemia


Apretamos el acelerador

Por Silvia Irene Merino

 

El ACELERADOR comenzó en abril del 2020, en un acto donde participaron Organización Mundial de la Salud  (OMS)   , el Presidente de Francia, la Presidenta de la Comisión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates, reúne a gobiernos, organizaciones de la salud, organizaciones civiles, empresas, científicos y filántropos, todos unidos con la intención de acabar con la pandemia. 

Uno de los principios rectores del proyecto apunta al diagnostico y tratamiento de las enfermedades. El objetivo acelerar el desarrollo y la provisión equitativa de los tratamientos para todas las etapas de la enfermedad, a fin de garantizar que sean accesibles para todos, independientemente de la ubicación geográfica y el nivel de recursos económicos

Otro de los ejes del Acelerador es la promoción de la  inmunización de la población,  con el fin de  “garantizar que las vacunas se desarrollen lo más rápidamente posible, que se fabriquen en los volúmenes adecuados sin hacer concesiones en materia de seguridad y que se hagan llegar a quienes más las necesitan”

Ante tal  evento No Faltó la manipulación sobre declaraciones de Bill Gates referidas a la inversión de las vacunas. Una Fake News circulo en Reino Unido afirmando que tanto el virus como la vacuna ya estaban patentados por la fundación Gates.  Como así también un recorte de una entrevista, publicada en Alemania donde inserta en la opinión publica la idea que el filántropo obtiene un beneficio elevado por la fabricación de las vacunas.

Bill Gates  estuvo en el centro de teorías conspirativas que circularon en redes sociales, mereciendo un capítulo aparte. La leyenda cuenta que el virus fue creado por el imperio de Gates para luego implantar a través de la vacuna un micro - ships,  para etiquetar y geolocalizar a la población, logrando el dominio de las personas en todo el mundo.

Coronavirus: la charla TED de Bill Gates en la que pronosticaba una crisis similar a la del covid-19                    adelantando el escenario que hoy tiene al mundo en vilo y cual seria la posible solución.

Las noticias falsas aparecen en las redes, puede observarse que manejan  argumentos dirigidos al miedo, a la vulnerabilidad psicológica, a la desconfianza, utilizan recursos que impacten para su mayor circulación.

Ahora bien,  dejando de lado las Fake News, la situación actual del ámbito científico despierta en la población una serie de interrogantes sobre la vacuna contra el Covid 19. Entre las inquietudes surge en diferentes ámbitos, cuestionamientos sobre  cuantas dosis serán necesarias para combatir la pandemia?, en que tiempo se realizara la producción de la misma?, a quien será destinada?  Como realizaran la distribución? Quien se beneficia? Quien se perjudica? . Serán incógnitas develadas cuando logren conseguir la vacuna. Si esta comprobado que esta pandemia es muy diferente a las anteriores que ha sufrido el mundo. Hasta el momento todos los gobernantes tuvieron que poner en marcha el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, como herramienta de protección de la salud publica.

En fin el Covid 19, existe. No es invento de las redes sociales. Esperemos que pronto pueda encontrase una solución a la pandemia.

Hasta el momento el mejor tratamiento es seguir los consejos de los profesionales médicos, y las medidas preventivas de portales oficiales.

Te puede interesar escuchar algunos tips de la Profesora  Bianca Racioppe docente la facultad de Periodismo – UNLP,  para evitar la propagación de FAKE NEWS.



Frente a la infodemia, la recomendación es: NO LAVARSE LAS MANOS



Por: Alejandro Ippolito

En la dimensión artística, la literatura primero y la cinematrografía después nos han otorgado la visión de múltiples escenarios distópicos donde la supervivencia del ser humano se ve amenazada por la aparición de diferentes plagas y desastres que prometen la extinción de la especie y la mutación del planeta en favor de la naturaleza, una especie de regresión a un estado planetario primigenio de belleza desbordante, pureza en el aire y claridad en el cielo, aguas cristalinas y animales recorriendo las ciudades desérticas con total libertad y sin temor al peor de los primates.

Son cuantiosas las muestras que han dado la literatura y el cine como expositores involuntarios de una especie de “periodismo de anticipación” que posiblemente haya disfrazado de entretenimiento ficcional una lectura inteligente de la realidad y una proyección llamativamente exacta de diversos sucesos posteriores. Profecías que pueden basarse en el agudo sentido de observación de autores geniales o en un sencillo ejercicio de la decepción y el pesimismo que surge del mero reconocimiento de la historia de la humanidad con su proverbial tendencia a repetir y fortalecer sus desaciertos sin terminar de reconocer su rotunda fragilidad.

Si reversionáramos el tango Cambalache deberíamos decir que ‘la pandemia nos ha igualao’ y nos ha invitado de mala manera a un supuesto encierro en el cual, quizás, encontremos la libertad perdida en nombre del progreso. Pero el COVID-19 no recorre en soledad los laberintos terrenales, hay otras pandemias que también nos destruyen pero con formas más sutiles, amenazas a las que tristemente nos hemos acostumbrado a tal punto de confundir el veneno con nuestro alimento cotidiano.

Tal es el caso de la denominada infodemia, un proceso viral que inunda las arterias comunicacionales con información maliciosamente falsa y que corrompe los sentidos al punto de provocar en las personas reacciones contrarias a sus propios intereses.

Los infectados de infodemia se reconocen por difundir ideas sin sustento, frecuentemente disparatadas y que no toleran el más mínimo análisis. La infodemia provoca el efecto de un espejo mentiroso en donde no se refleja lo que existe sino lo que se desea y ese deseo mayoritariamente responde a la falta de conocimiento o al gusto adquirido por el escándalo y el sensacionalismo como productos de consumo mediático.   

Las recomendaciones para combatir la infodemia - que es anterior al COVID-19 y lamentablemente podemos prever que continuará vigente después que la pandemia se disuelva - tiene algunos puntos en común con el virus que puso al mundo en cuarentena. En principio hay que evitar la proximidad con personas posiblemente infectadas por haber tenido contacto con fuentes comprobadas de desinformación. Hay que tomar distancia, una distancia reflexiva frente a los contenidos informativos que nos permita reconocer los síntomas de una noticia maliciosa – síndrome de fake news – como la ausencia de fuentes comprobables, autores inexistentes, redacción errática y con errores gramaticales llamativos; entre otras cualidades negativas.

La proximidad con nuestros seres queridos puede ser riesgosa, es habitual que la infodemia se propague entre nuestros contactos más cercanos en donde la confianza en ellos permite el ingreso de la información falsa. El uso del barbijo comunicacional nos permite protegernos y proteger a los demás de las expectoraciones discursivas apócrifas, impulsos similares a una tos persistente sin otra sustancia que el trascendido, el rumor y la falacia.

La infodemia, al igual que el coronavirus, suele permanecer flotando en el aire por algún tiempo y por eso es necesario tomar todos los recaudos para no quedar expuestos a sus efectos. Partículas que no se reconocen a simple vista, con un poder de propagación muy importante y que requieren del análisis de especialistas para ser reconocidas.

Pero no alcanza con la descripción diagnóstica, la enumeración de particularidades y el recuento de víctimas y efectos. Resulta imprescindible producir la sustancia que actúe como antídoto frente a la infodemia  Por eso la recomendación es “no lavarse las manos” en este caso, no desentenderse ni considerar que la infodemia es parte de la lógica dinámica de uso de los medios y las redes sociales o que no se puede hacer más que enumerar casos y contabilizar contactos infectados. En tiempos en que lo viral se ha transformado en sinónimo de éxito, la tarea es instalar protocolos de acción frente a la información que se consume, acciones simples que pueden desbaratar la circulación de noticias maliciosas y purificar el aire en favor de todos.

En tal sentido estamos trabajando, desde las aulas y los espacios de investigación, para conocer en profundidad las características de esta pandemia desinformativa, para poner en valor el discurso científico por sobre las suposiciones y los trascendidos, para devolverle al conocimiento el lugar que los medios le quitaron en favor de la simpática ignorancia y reconfigurar el rol del periodismo como recopilador y decodificador de hechos concretos ante la sociedad y no como reproductor de mensajes que solo abastecen intereses corporativos y privados.

Estamos en el peor momento, pero también estamos en el mejor lugar.