martes, 21 de julio de 2020
Las fake news explicadas en tres documentales
lunes, 20 de julio de 2020
Bill Gates y la infodemia
Apretamos el acelerador
Por Silvia Irene Merino
El ACELERADOR comenzó en abril del 2020, en un acto donde participaron Organización Mundial de la Salud (OMS) , el Presidente de Francia, la Presidenta de la Comisión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates, reúne a gobiernos, organizaciones de la salud, organizaciones civiles, empresas, científicos y filántropos, todos unidos con la intención de acabar con la pandemia.
Uno de los principios rectores del proyecto apunta
al diagnostico y tratamiento de las enfermedades. El “objetivo
acelerar el desarrollo y la provisión equitativa de los tratamientos para todas
las etapas de la enfermedad, a fin de garantizar que sean accesibles para
todos, independientemente de la ubicación geográfica y el nivel de recursos económicos”
Otro de los ejes del Acelerador es la promoción de la inmunización de la población, con el fin de “garantizar que las vacunas se desarrollen lo más rápidamente posible, que se fabriquen en los volúmenes adecuados sin hacer concesiones en materia de seguridad y que se hagan llegar a quienes más las necesitan”
Ante tal evento No Faltó la manipulación sobre declaraciones de Bill Gates referidas a la inversión de las vacunas. Una Fake News circulo en Reino Unido afirmando que tanto el virus como la vacuna ya estaban patentados por la fundación Gates. Como así también un recorte de una entrevista, publicada en Alemania donde inserta en la opinión publica la idea que el filántropo obtiene un beneficio elevado por la fabricación de las vacunas.
Bill Gates estuvo en el centro de teorías conspirativas que circularon en redes sociales, mereciendo un capítulo aparte. La leyenda cuenta que el virus fue creado por el imperio de Gates para luego implantar a través de la vacuna un micro - ships, para etiquetar y geolocalizar a la población, logrando el dominio de las personas en todo el mundo.
Las noticias
falsas aparecen en las redes, puede observarse que manejan argumentos dirigidos al miedo, a la vulnerabilidad psicológica, a la
desconfianza, utilizan recursos que impacten para su mayor circulación.
Ahora bien,
dejando de lado las Fake News, la
situación actual del ámbito científico despierta en la población una serie de
interrogantes sobre la vacuna contra el Covid 19. Entre las inquietudes surge en diferentes ámbitos, cuestionamientos sobre cuantas dosis serán necesarias para combatir la pandemia?, en que tiempo se realizara
la
producción de la
misma?, a quien será destinada? Como realizaran la distribución? Quien se beneficia? Quien se perjudica? . Serán incógnitas develadas cuando logren conseguir la vacuna. Si esta comprobado que esta pandemia es muy diferente a las anteriores que ha sufrido el mundo. Hasta el momento todos los gobernantes tuvieron que poner en marcha el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, como herramienta de protección de la salud publica.
En fin el
Covid 19, existe. No es invento de las redes sociales. Esperemos que pronto
pueda encontrase una solución a la pandemia.
Hasta el
momento el mejor tratamiento es seguir los consejos de los profesionales
médicos, y las medidas preventivas de portales oficiales.
Te puede interesar escuchar algunos tips de la Profesora Bianca Racioppe docente la facultad de Periodismo – UNLP, para evitar la propagación de FAKE NEWS.
Frente a la infodemia, la recomendación es: NO LAVARSE LAS MANOS
En la dimensión artística, la literatura primero y la cinematrografía
después nos han otorgado la visión de múltiples escenarios distópicos donde la
supervivencia del ser humano se ve amenazada por la aparición de diferentes
plagas y desastres que prometen la extinción de la especie y la mutación del
planeta en favor de la naturaleza, una especie de regresión a un estado
planetario primigenio de belleza desbordante, pureza en el aire y claridad en
el cielo, aguas cristalinas y animales recorriendo las ciudades desérticas con
total libertad y sin temor al peor de los primates.
Son cuantiosas las muestras que han dado la literatura y el cine como
expositores involuntarios de una especie de “periodismo de anticipación” que posiblemente
haya disfrazado de entretenimiento ficcional una lectura inteligente de la
realidad y una proyección llamativamente exacta de diversos sucesos
posteriores. Profecías que pueden basarse en el agudo sentido de observación de
autores geniales o en un sencillo ejercicio de la decepción y el pesimismo que
surge del mero reconocimiento de la historia de la humanidad con su proverbial tendencia
a repetir y fortalecer sus desaciertos sin terminar de reconocer su rotunda
fragilidad.
Si reversionáramos el tango Cambalache deberíamos decir que ‘la pandemia
nos ha igualao’ y nos ha invitado de mala manera a un supuesto encierro en el
cual, quizás, encontremos la libertad perdida en nombre del progreso. Pero el
COVID-19 no recorre en soledad los laberintos terrenales, hay otras pandemias
que también nos destruyen pero con formas más sutiles, amenazas a las que
tristemente nos hemos acostumbrado a tal punto de confundir el veneno con nuestro
alimento cotidiano.
Tal es el caso de la denominada infodemia, un proceso viral que inunda las
arterias comunicacionales con información maliciosamente falsa y que corrompe
los sentidos al punto de provocar en las personas reacciones contrarias a sus
propios intereses.
Los infectados de infodemia se reconocen por difundir ideas sin sustento,
frecuentemente disparatadas y que no toleran el más mínimo análisis. La
infodemia provoca el efecto de un espejo mentiroso en donde no se refleja lo
que existe sino lo que se desea y ese deseo mayoritariamente responde a la
falta de conocimiento o al gusto adquirido por el escándalo y el
sensacionalismo como productos de consumo mediático.
Las recomendaciones para combatir la infodemia - que es anterior al
COVID-19 y lamentablemente podemos prever que continuará vigente después que la
pandemia se disuelva - tiene algunos puntos en común con el virus que puso al
mundo en cuarentena. En principio hay que evitar la proximidad con personas
posiblemente infectadas por haber tenido contacto con fuentes comprobadas de
desinformación. Hay que tomar distancia, una distancia reflexiva frente a los
contenidos informativos que nos permita reconocer los síntomas de una noticia
maliciosa – síndrome de fake news – como la ausencia de fuentes comprobables,
autores inexistentes, redacción errática y con errores gramaticales llamativos;
entre otras cualidades negativas.
La proximidad con nuestros seres queridos puede ser riesgosa, es habitual
que la infodemia se propague entre nuestros contactos más cercanos en donde la
confianza en ellos permite el ingreso de la información falsa. El uso del
barbijo comunicacional nos permite protegernos y proteger a los demás de las
expectoraciones discursivas apócrifas, impulsos similares a una tos persistente
sin otra sustancia que el trascendido, el rumor y la falacia.
La infodemia, al igual que el coronavirus, suele permanecer flotando en el
aire por algún tiempo y por eso es necesario tomar todos los recaudos para no
quedar expuestos a sus efectos. Partículas que no se reconocen a simple vista, con
un poder de propagación muy importante y que requieren del análisis de
especialistas para ser reconocidas.
Pero no alcanza con la descripción diagnóstica, la enumeración de particularidades y el recuento de víctimas y efectos. Resulta imprescindible producir la sustancia que actúe como antídoto frente a la infodemia Por eso la recomendación es “no lavarse las manos” en este caso, no desentenderse ni considerar que la infodemia es parte de la lógica dinámica de uso de los medios y las redes sociales o que no se puede hacer más que enumerar casos y contabilizar contactos infectados. En tiempos en que lo viral se ha transformado en sinónimo de éxito, la tarea es instalar protocolos de acción frente a la información que se consume, acciones simples que pueden desbaratar la circulación de noticias maliciosas y purificar el aire en favor de todos.
En tal sentido estamos trabajando, desde las aulas y los espacios de
investigación, para conocer en profundidad las características de esta pandemia
desinformativa, para poner en valor el discurso científico por sobre las
suposiciones y los trascendidos, para devolverle al conocimiento el lugar que
los medios le quitaron en favor de la simpática ignorancia y reconfigurar el
rol del periodismo como recopilador y decodificador de hechos concretos ante la
sociedad y no como reproductor de mensajes que solo abastecen intereses
corporativos y privados.
Estamos en el peor momento, pero también
estamos en el mejor lugar.
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